Reforzar el equipo jugando | Laia Pellejà

foto xarxesEl trabajo en equipo es el ingrediente mágico necesario para la buena salud de todas las relaciones que nos rodean: con nuestros familiares, con nuestros amigos, con las familias de las escuelas e institutos de nuestros hijos, en los deportes, y en especial sobre lo que os voy hablar hoy, con nuestros compañeros de trabajo.

Lo primero es crear un buen equipo de trabajo, pero lo realmente laborioso es mantener el espíritu de colaboración entre sus miembros, que trabajen cohesionados y que el espíritu de equipo, de trabajar unidos y apoyándose para llegar a un objetivo común, se mantenga imperturbable.

Llegados a este punto, hay muchas recetas y mucha literatura sobre cómo reforzar los equipos para que se mantenga este espíritu. No obstante, de nuevo recae en los miembros del grupo hacer el esfuerzo y activar su capacidad de trabajar en equipo (o adquirirla y desarrollarla) en un entorno de trabajo en el que se den las condiciones adecuadas para poder ejercer esta capacidad, para trabajar en equipo. Al mismo tiempo que, el líder del equipo tiene un papel clave, para garantizar que se mantienen las condiciones para el trabajo en equipo s y la buena cohesión entre sus miembros.

En la dinámica de team building que me encargaron recientemente, el líder del equipo me planteó la realización de una sesión de trabajo con todos los miembros, él incluido, con el doble objetivo de definir las metas que el grupo deseaba llevar a cabo para el próximo año y trabajar también individualmente. Considero este el primer ingrediente para llevar a cabo con éxito un ejercicio de team building: la voluntad firme de cohesionar el equipo buscando un espacio para llevarlo a cabo y participar en el mismo como miembro del grupo.

El segundo ingrediente clave fue que la mayoría de miembros del equipo aceptaron el reto y participaron activamente en los preparativos previos y durante la dinámica. Efectivamente, demostraron ser un equipo, para diseñar la hoja de ruta común del próximo año y hacer un poco de autocrítica.

Estos ingredientes son clave para llevar a cabo dinámicas de team builging con el resultado esperado. Se pone en la agenda y se dedica una jornada laboral a la cohesión, los miembros aceptan el reto de reflexionar, analizar y compartir su visión al respecto. También a nivel individual.

En este contexto de partida, la sesión incluyó la dinámica DAFO para compartir el análisis de los aspectos a reforzar y los que el equipo debía mejorar en un año para llegar a los objetivos planteados. Cada miembro pudo pensar y expresar anónimamente su visión y en grupo se llegó al consenso y se puso el foco en los aspectos prioritarios.

También de forma grupal mediante la matriz quién-qué-cuando, una vez establecidas las acciones prioritarias para los próximos 12 meses, los miembros del equipo se repartieron las tareas y el tiempo de realización, comprometiéndose con su ejecución.

La dinámica concluyó con el juego individual del espejo. Inicialmente lo había planteado como juego de apertura, pero pensé que si el resultado del primer juego no era positivo, no podríamos trabajar el resto de aspectos, por lo que varié la agenda del día y lo pasé al final de la sesión como juego de cierre.

El cambio fue un acierto. Con este juego pretendía dar a conocer a cada miembro del equipo (líder incluido) la imagen que el resto del grupo tiene de él o ella y la que muestra a los demás. Para llevarlo a cabo, unos días antes de la sesión pedí a todos los miembros que me indicaran 3 aspectos de la personalidad de cada miembro que favorecen las relaciones del equipo y 3 aspectos a variar para que las relaciones mejoren. Mi sorpresa fue la avalancha de aportaciones que recibí: todos opinaron de todos. Al compromiso con el equipo se unió la capacidad de autocrítica. Para presentarlo al grupo elaboré una síntesis de cada persona, mediante un gran trozo de papel con una lista de adjetivos positivos y otra de negativos. Los utilicé para decorar las paredes de la sala y animé al grupo a encontrar el papel que mejor les describía. En todo momento se mantuvo el anonimato de todas las aportaciones.

Mi sorpresa fue que todos acertaron, mediante risas y timideces. Luego, repasamos uno a uno el resultado y cada persona expresó qué le había sorprendido (para bien o para mal) y qué reto se planteaba mejorar en el futuro. Las risas del final de la sesión borraron la incertidumbre y la incomodidad que mostraban algunos, a primera hora, a raíz del ejercicio previo, pero que no les impidió ser autocríticos y asumir con valentía lo que el espejo mostraba de cada uno.

Laia Pellejà Adalid

https://www.linkedin.com/in/laiapellejaadalid

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2 comentarios en “Reforzar el equipo jugando | Laia Pellejà

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