Vuelta al papel?

Después de muchas dudas y resistencias, tomé la decisión de abandonar la agenda en papel y pasarme a la agenda digital. Me costó, porque me gustaba el tacto de cuero de mis agendas, escribir las citas, planificar la semana bolígrafo en mano, anotar las tareas pendientes para la semana y tacharlas… Pero finalmente me pasé a la nube.

He intentado emular mi antigua agenda aplicando algunas de las cosas que hacía cuando escribía mis citas manualmente: uso colores para diferenciar las citas (verde lo personal, rojo las reuniones fuera, naranja las reuniones internas….), tengo una aplicación fantástica instalada en el ordenador (evernote sticky notes) que me permite “enganchar” post-its virtuales al escritorio del ordenador con la lista de tareas pendientes o notas que no debo olvidar, evernote ha acabado substituyendo mis antinguos cuadernos de notas para apuntar reflexiones, hacer listas, o, simplemente, recoger todo aquello que me llama la atención y que pienso que me puede resultar útil.

Pero, como en todo, hay ventajas y desventajas.

El móbil no me lo olvido nunca (y, si lo olvido, doy media vuelta y lo voy a buscar) mientras que la agenda iba pululando por diferentes bolsos o mesas y no siempre que la necesitaba la tenía a mano. Y, si salía de casa sin agenda, no se me ocurría volver a subir los cuatro pisos que separan mi casa de la calle para irla a recoger… El google calendar me permite añadir un link al google maps con la dirección del sitio al que he de ir, lo cual resulta especialmente útil cuando estoy haciendo trabajo de campo y necesito desplazarme con rapidez por sitios desconocidos. También puedo anotar el teléfono de la persona a la que voy a visitar (o, simplemente, hacer un cortapega de su firma de mail en mi agenda), y, con solo clicar encima, puedo hacer la llamada si estoy perdida o llego tarde. Además, con el móbil hago fotos y las archivo, capturo pantallas o links, puedo organizar y reorganizar la información en carpetas sin tener que re-escribirlo todo, cuando tacho una cosa de mi lista simplemente desaparece (y no queda allá el antiestético tachón) … En fin, un mundo de ventajas, eso de la tecnología.

Pero ese placer de tachar lo que está ya hecho (a veces incluso con saña), esos dibujitos al margen de la agenda cuando estaba aburrida, llegar al despacho por la mañana y abrir mi agenda para ver delante mío toda la semana, los post-it enganchados por todas partes, con sus colores chillones, para recordarme las cosas que tenía que hacer. O, simplemente, la consciencia de que se acababa el año cuando el final de la agenda se iba acercando, y la ilusión de la nueva agenda: escoger el color, la tapa, la eterna duda cada año de si era mejor la agenda diaria o la de semana a la vista…

Y no sólo es la agenda. Las herramientas on line y las apps han ido sustituyendo poco a poco al papel. Los mapas mentales, por ejemplo. Siempre los he hecho a mano, con mi caja de rotuladores de colores (que es la envidia de mis hijos) y un buen DIN-A3. Y sigo haciéndolos, pero, según como, también los hago directamente en el ordenador con Free Mind. O el diario de campo, que antes era una libreta, y se ha convertido en una combinación de gravadora y evernote. O el análisis del trabajo de campo, que antes hacía equipada con mi set de rotuladores florescentes y paquete de post-its, y ahora, cada vez más, estoy perdida si no he categorizado y analizado con Atlas-Ti.

Por eso me ha llamado la atención este artículo en el Washington post, que explica la iniciativa de una emprendedora americana llamada Trinidad, de 24 años, que ha revolucionado el mundo de las agendas con algo realmente disruptivo: una agenda en papel!!! Además de la agenda hay las típicas “inspirational quotes”, espacios para hacer diferentes tipos de listas e incorpora preguntas como: “What were the three biggest lessons you learned this past month?” “Are you happy with how you’ve spent your time?” “What are three things you can improve on?”. Es, según su creadora, una “Passion Planner”.

Los llamados “milenials” se han lanzado de cabeza al nuevo producto. La creación de la agenda se hizo, evidentemente, a través de una campaña de crowdfunding y se vendieron 4.000 agendas. Las situientes 6.000 agendas se vendieron en un plis. Entonces, Trinidad gravó este vídeo y lo colgó en youtube:

Vendió 8.000 agendas más. Su empresa tiene ahora 32 empleados y sus “Passion Planners”, a 30$ la agenda, se han convertido en algo más que una agenda: son una estrategia para “dar sentido a la vida” de los que, cuando acaban la universidad, dejan de tener su tiempo marcado por los exámenes y los trabajos, y tienen que dar sentido a su tiempo y a su vida por sí mismos.

O sea, que ahora resulta que lo disruptivo es el papel?

 

 

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