Soñando con encuestas

Cuando sueñas con el trabajo normalmente es señal de estrés. Ahora mismo no es que esté especialmente estresada, y menos con temas de trabajo de campo, pues sobre todo estoy haciendo trabajo de despacho. Debe ser que me añoro.

El caso es que el otro día tuve un sueño muy, pero que muy raro.

Estaba haciendo una encuesta. Era en una ciudad desconocida, y estaba en un barrio popular así de los años 70, situado en la falda de la montaña. Por el aspecto de las casas, las escaleras y el estilo de urbanismo me recordaba el barrio de Montbau, pero era un barrio desconocido.

Parece ser que tenía que hacer una encuesta a una tal Maria Luisa, que vivía en la calle Maracaibo (si si, la cosa tenía un nivel de detalle increible, pero juro que lo soñé!). Subí escaleras y escaleras, preguntando aquí y allá, mirando el mapa, y, aunque parezca mentira, encontré la calle Maracaibo, llegué al edificio donde vivia la María Luisa en cuestión, y encontré a la mismita María Luisa en persona. Increible! Pero ya se sabe, esas cosas sólo pasan en sueños.

El edificio, lo recuerdo perfectamente, era de esos bloques de pisos con muchos vecinos y con unas viviendas minúsculas, tipo las de la barceloneta – esas que por aquí se conocen como los cuartos de piso, porque son exactamente eso: una cuarta parte de un piso. Pero, en cambio, habían unos vestíbulos enormes, con sofás y todo. Los vecinos, en lugar de estar en su casa, se sentaban en los sofás del vestíbulo y “petaban la xerrada” que no se cómo se traduce pero significa charlar de esto y aquello.

Pues bien, todo el mundo estaba de lo más emocionado con lo de que le hiciera una encuesta a María Luisa y se creó un montón de expectación. Entonces… pues eso que pasa en los sueños: empecé a buscar en mi cartera los papeles de la encuesta y, horror!!! no estaban. Ni siquiera tenía un mísero papel y un lápiz para inventarme las preguntas y simular que anotaba las respuestas.

En fin, que lo pasé fatal. Con lo que me había costado llegar hasta allí y encontrar a la María Luisa, y va y no tengo la encuesta. Y lo peor fue la decepción de la gente cuando les dije que no podía hacer la encuesta. Se me cayó el alma a los pies. Sobre todo porque cuando quieres hacer una encuesta a alguien lo más normal es que huya despavorido y esa pasión por contestar me había llegado al alma.

Hasta aquí, típico sueño agobiante: quieres hacer algo y las circunstancias te lo impiden injustamente, sin que puedas hacer nada por evitarlo. Pero ahora viene lo más increible de todo.

Dejo a esa pobre gente y des-ando el camino, escalereas abajo. Y entonces pienso (lo juro por snoopy que es así como lo soñé): esto lo tengo que escribir en el blog.

No sé si preocuparme, pero la verdad es que soñar con encuestas es grave, pero soñar con el blog es todavía más preocupante. Confieso que últimamente escribo menos, pues estoy liada con varias historias, pero que mi subconsciente me traicione de esta manera debe significar algo.

 

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2 comentarios en “Soñando con encuestas

  1. Hola Claudia

    Pues supongo que sabrás que Maracaibo es una ciudad de mi Venezuela natal. Además, conozco a una Maria Luisa… pero es de Caracas, no de Maracaibo.

    A mi me da un pelin de yuyu…

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