Una entrevista de las que no se olvidan

Ayer hice una entrevista de esas que no se olvidan.

Se trataba de una madre de una niña de 10 años con una discapacidad severa, tanto a nivel físico como mental, diagnosticada desde los 18 meses de una enfermedad minoritaria.

La entrevista era para un proyecto que llevo realizando desde el mes de septiembre de este año sobre el impacto social de la Marató de TV3, y para el cual estoy hablando con todos los colectivos directa o indirectamente implicados (afectados, asociaciones de pacientes, médicos, escuelas, personas que organizan actividades populares para recaudar dinero para la Marató, etc..).

Llevo ya varias entrevistas, y las más duras son con las personas afectadas. Pero la de ayer fue especialmente dura.

Yo quería hablar sobre la Marató, pero ella necesitaba hablar sobre su situación. Sobre los problemas a que tiene que hacer frente en su día a día; sobre la falta de apoyo que recibe; sobre su hija, su marido, sus vecinos; sobre los gastos que conlleva su situación; sobre el futuro que le espera a su hija y, sobre todo, sobre la injusticia de todo ello…

Pregunté dos o tres veces, a partir de mi guión, pero estaba claro que, para aquella mujer, la Marató tenía un papel muy residual. Le parecía bien el programa, le parecía bien que la gente se involucrara y diera dinero, le parecía bien que se hiciera investigación…  pero, a fin de cuentas, pasado el programa ella continuaba ahí, con todos sus problemas y dificultades, luchando a capa y espada contra todos y contra todo para poder tirar adelante. La investigación que se pueda llegar a hacer con los fondos recaudados por la Marató, la solidaritat de la gente que aporta su dinero o su tiempo  para ayudar a recaudar dinero, todo eso, es un pequeño grano de arena en el mundo de esa mujer y de su familia.

Dejé de hacer preguntas y escuché. No podía hacer más. Espero que mi escucha le ayudara en algo, pero, en cualquier caso, poco.

Volví a casa, con mi famlia y mis hijos, cargando una sensación de importencia, injusticia y privilegio. Y, sobre todo, con la sensación de vivir en una sociedad que no está preparada para lidiar con este tipo de situaciones.

En definitiva, la de ayer fue una de esas entrevistas que no se olvidan.

 

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